El proceso de internacionalización implica un esfuerzo económico y organizativo para las empresas que desean dar ese importante paso. Las firmas que salen al exterior encuentras barreras y dificultades ante las que han de realizar un trabajo suplementario que les permita alcanzar su objetivo de ampliar el espectro de posibles compradores por todo el mundo.
Las empresas que alcanzan una dimensión extraordinaria y un volumen de ingresos muy superior a la media cuentan con una menor presión ante esta situación, puesto que su estructura les permite afrontar el tránsito al exterior con mayores garantías. Otras compañías menos fuertes deben saber aprovechar todos los medios a su alcance para lograrlo y convertir los desafíos en oportunidades. Pero también existen factores externos ante los que las firmas apenas pueden hacer nada.
Así, si la oferta mundial en determinados segmentos es demasiado abundante, las posibilidades para quienes decidan operar en él serán más escasas. Es prioritario estudiar con antelación el mercado y analizar las consecuencias de una acción comercial en él. En cierto modo, es lo que el pasado año realizaron de manera conjunta el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) y la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS).
El Diagnóstico de Potencial de Internacionalización de la Distribución Alimentaria Española que ambas entidades encargaron representa una valiosa información para todas las compañías que se mueven en este sector. El estudio demuestra la gran capacidad que presentan las empresas españolas para competir en mercados foráneos y hacerlo con grandes posibilidades de éxito, gracias sobre todo a su solidez económica y a sus eficaces modelos de gestión.
El mercado español presenta algunos de los factores indispensables para obtener importantes réditos de la presencia de los negocios en el exterior. La internacionalización de los proveedores y el tamaño de los operadores son dos de ellos, puesto que ponen a las compañías en disposición de ofrecer la logística y los recursos precisos para satisfacer las exigencias de los consumidores.
En cuanto a los espacios en los que las firmas nacionales de distribución alimentaria pueden encontrar un hueco más interesante para implantar sus negocios, Italia, Francia, Portugal, China y la India son, quizá, los prioritarios. Los tres primeros por razones de proximidad o, en el caso concreto de Italia, por la elevada fragmentación de su mercado, óptima para la entrada de operadores externos.
En cuanto a los otros dos países, representan excelentes ejemplos de entornos emergentes con un elevado potencial y un crecimiento económico incomparable con el resto del mundo, donde, además, la presencia de compañías internacionales no es todavía demasiado reseñable.
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