Internet decide las ventas.

Los compradores online acuden con mayor frecuencia a páginas de comparación de precios o a sitios Web en los que otros usuarios muestran su opinión sobre los productos antes de decidir su adquisición.

Y, en muchos casos, cambian de opinión después de analizar toda la información que encuentran en Internet. El cambio de hábitos de los consumidores comienza a ser una realidad, y las empresas han de amoldarse a ella si pretenden ser competitivas en el futuro. Internet se ha convertido en la última década en el gran escaparate mundial donde empresas de todo el mundo dan a conocer sus productos a una audiencia potencial de cientos de millones de consumidores.

La comodidad de realizar las compras a través de la Red y el ahorro económico que ello conlleva anima cada año a nuevos usuarios a elegir el comercio online como medio de hacerse con todo cuanto necesitan, desde la compra diaria hasta la reserva del hotel para las vacaciones de verano. Solamente en Europa, los internautas realizan unos 1.300 millones de operaciones de este tipo cada seis meses, y la cifra aumenta cada año. Las firmas amoldan su estructura y la manera en la que entienden su negocio para que esta realidad no las supere. Ajustar sus departamentos de marketing para aprovechar las infinitas posibilidades de Internet es un paso previo fundamental para aquellas compañías que pretendan ganar peso en un futuro no demasiado lejano. En caso de no poder satisfacer las exigencias del nuevo modelo de cliente, el potencial de las empresas no puede sino disminuir. Precisamente, los clientes ya han comprendido que el papel de la Red no tiene por qué limitarse a un simple nexo de unión entre vendedor y comprador. Para muchos de ellos, es un medio ideal para informarse de las características de aquello que pretenden adquirir y decidir en función de la conclusión que saquen. La Asociación Europea de Publicidad Interactiva ha realizado un estudio que refleja que un 40% de los compradores online cambia de opinión y desiste de hacerse con el producto o la marca que se disponía a conseguir tras analizar sus características o leer las opiniones de otros usuarios. Alrededor del 60% de ellos considera los sitios Web de las firmas más conocidas los lugares idóneos para estudiar los productos o servicios con mayor detalle y decidir a continuación si comprarlos o renunciar a ellos. Un porcentaje similar confía en las páginas de comparación de precios, y el 57% ultima sus compras tras comprobar los comentarios de otros clientes en lugares específicos para ello. El estudio pone de manifiesto que es en las zonas en las que el comercio electrónico está más desarrollado, como en el Reino Unido o en los países bálticos donde los usuarios visitan con mayor asiduidad este tipo de Web y son más proclives a cambiar de opinión. Un ejemplo: mientras un 49% de los internautas británicos desestima comprar un determinado artículo después de buscar información en la Red, en España la cifra desciende al 34%.

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