SAMPLING; muestras para convencer.
En el mundo del marketing, el término “sampling” hace referencia a la entrega de pequeñas muestras de productos a los posibles compradores para que comprueben por sí mismos su valía.
Los artífices de esta estrategia publicitaria han pensado que nada mejor que poner en las manos de los usuarios los artículos con el fin de que conozcan de primera mano si pueden serles útiles y si cubren sus expectativas. Además, la estrategia, tal y como señalan sus defensores, funciona. Varios estudios han constatado que las demostraciones de producto, una de las variantes de esta fórmula, multiplican las posibilidades de compra de los artículos promocionados.
Si al hecho de regalar una pequeña muestra se le acompaña de la entrega de un vale descuento para una futura adquisición, el impacto es mucho mayor. Las empresas que dedican mayores recursos a esta técnica de marketing son las que comercializan productos de gran consumo, desde bebidas hasta cosméticos o limpiadores. Antes de apostar por ella, conviene estudiar detalladamente al público objetivo y valorar sus posibles repercusiones. En algunos casos, su práctica está desaconsejada, pues exige un trabajo previo complejo y una inversión difícil de recuperar. De cualquier forma, el coste para las firmas suele ser menor que el que les supondría una campaña en un medio como la televisión.
El “sampling” ofrece un resultado especialmente provechoso en el lanzamiento de nuevos productos y en campañas pensadas para refrescar el recuerdo de los compradores. Entre sus ventajas, destaca la reducción del tiempo que tarda el comprador en hacerse con el producto promocionado. Las encuestas que diferentes entidades realizan al respecto refuerzan la idea de que este tipo de actuaciones estimulan en mayor medida la decisión de los usuarios de adquirir un artículo.
Algunos estudios elevan a un 69% el número de consumidores que asegura que las muestras son un elemento clave a la hora de comprar, por encima de los anuncios de radio o televisión. Las ventajas no se quedan aquí, puesto que el hecho de que un consumidor conozca el comportamiento de un determinado artículo lo capacita para recomendarlo a sus conocidos. Los números vuelven a aconsejar esta estrategia, ya que, en Europa, los consumidores se muestran cinco veces más predispuestos a decidir su compra guiados por la opinión de algún amigo o familiar que por lo que reciben de la publicidad en medios tradicionales.
La forma en la que las empresas llevan a cabo estas acciones de marketing es muy diversa. Las franquicias especializadas en cosméticos suelen obsequiar a sus clientes con muestras de productos diferentes a los que adquieren. Otro medio es el que emplean las grandes superficies, que promocionan determinados productos en expositores estratégicamente situados.

