Un día para recordar, un año para actuar.

Desde hace tiempo se ha instaurado en el calendario anual la celebración de jornadas singulares bajo la fórmula “Día internacional de…” Una iniciativa loable bajo la que aparecen recogidas actuaciones tan dispares como el reciente Día mundial de acción por los ríos, del pasado 14 de marzo. O los que van a tener lugar durante este fin de semana. El sábado 22, Día mundial del agua. Y el domingo 23, Día meteorológico mundial.

Así hasta completar una larga lista que cada año se repite con actuaciones de todo tipo para conmemorar una fecha que pretende hacer reflexionar al ciudadano. Al hilo de todo ello, desde la Junta de Castilla y León se está preparando el Día del emprendedor 2008. Encuentro que tendrá lugar el próximo 21 de mayo y que en la edición del pasado año contó con la participación de 25.000 personas. El propósito de estas jornadas es fomentar el reconocimiento social de los emprendedores e impulsar la creación de nuevos proyectos de negocio por parte de los más jóvenes.

Pretenden, en definitiva, convencerles de que el autoempleo supone una oportunidad de trabajo rentable. Ciertamente es de agradecer iniciativas de este tipo, y especialmente cuando buscan reconocer el trabajo y la importancia que tienen en nuestra economía la actividad empresarial y las personas que hacen que sea posible. Sin embargo, ese reconocimiento debería estar presente no sólo en un día concreto, sino a lo largo de todo el año con actuaciones y medidas que faciliten al empresario su labor y rebajen la presión fiscal, económica y legal a la que continuamente se ve sometido. Hacer oficial ese reconocimiento en un día concreto está bien. Pero hacerlo oficioso todo el año estaría mucho mejor.

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