Su gran éxito empresarial fue conseguir que el nombre de su marca (La Casera) se convirtiese en el nombre genérico de un producto concreto como era la gaseosa.
Cuando Félix Duffo entró en el negocio de su padre, la firma era una fábrica de sifones que comercializaba bajo la marca El Rayo, además de distribuir un novedoso producto que empezaba a introducirse en España sin saber muy bien el resultado que podía dar: la Coca Cola. La Guerra Civil supuso un paréntesis en el negocio y fue cuando Félix Duffo tuvo la idea que cambió radicalmente la empresa: fabricar gaseosas a otro nivel del que se estaban fabricando entonces.
El objetivo era lograr una bebida suave y agradable, con un formato estandarizado que pudiese ser vendida masivamente por todo el país. Fue así como en 1949 nació La Casera S.L., en la que también formaron parte los otros hermanos de Félix. Los inicios se remontan a un pequeño local de 371 metros cuadrados del que en abril de 1950 salían las primeras 1.417 botellas. Félix Duffo pensó que para diferenciar su producto y darle un aire de modernidad y sofisticación era conveniente sustituir el tradicional tapón de corcho con una cuerda por un cierra metálico con un tapón de porcelana.
Además, para dar a conocer la nueva marca de gaseosa tuvo la ocurrencia de contratar a un repartidor en bicicleta que regalaba por los barrios las botellas. El ama de casa se quedaba con el casco y si quería una nueva tendría que pagar 1,20 pesetas, un lujo para aquella época. En junio de ese mismo año se fabricaron 25.000 unidades y al final del año se habían vendido 380.000. Duffo estaba decidido a llevar su producto hasta el último rincón de España. Para ello estableció acuerdos de colaboración con las fábricas de gaseosas más fuertes que existiesen en las poblaciones en las que se asentasen, o directamente compraban la fábrica.
A pesar de las estrecheces de la época, Félix Duffo supo crear su propia red de distribución que englobaba medios de transporte tan dispares como burros, o en algún caso el coche fúnebre de la localidad. De forma que el día que había entierro no había reparto de La Casera. El gran acierto empresarial de Félix Duffo fue conseguir que el nombre de su marca se convirtiese en el nombre genérico para la gaseosa.
En sus años de apogeo llegó a producir 3,6 millones de litros a la hora. Contó en sus factorías con 6.000 empleados y superó los 210.000 puntos de venta repartidos por todo el país. El cambio en los hábitos de consumo. Y la poca visión comercial mostrada por los herederos de la obra creada por Duffo llevaron al desplome de una firma que llegó a ser la segunda más conocida por todos los españoles, y la quinta en el ranking de refrescos a nivel europeo.
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