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Un mal año hidrológico

Apenas cinco hectómetros cúbicos de reservas de agua. Esa era la cifra que almacenaba el pasado 22 de abril el pantano de Villameca, según los últimos datos oficiales ofrecidos desde la Confederación Hidrográfica del Duero. Una cantidad que supone el 25% de su capacidad, fijada en 20 hectómetros cúbicos de agua. Una cantidad escasa teniendo en cuenta la época del año en la que estamos, cuando todavía no se han iniciado los riegos y que ha llevado a muchos agricultores a tener que cambiar los cultivos tradicionales por miedo a no tener garantizada el agua suficiente que les permita mantenerlos y que den sus frutos.

Los cinco hectómetros cúbicos almacenados son consecuencia de un invierno seco, sin nieve y apenas lluvias, y una primavera que no está dejando las precipitaciones que tradicionalmente se registran en la comarca. En todo caso, no difiere mucho de la situación de sequía que se vive en todo el país, donde los pantanos presentan datos preocupantes de agua almacenada sobre su capacidad total. Nada mejor que contrastar los datos actuales con los de años anteriores para darse cuenta de la situación de escasez de agua que se vive en este ejercicio.

Centrándonos en el pantano de Villameca, el año pasado por estas fechas, el agua almacenada era de 18 hectómetros cúbicos, lo que suponía que el embalse estuviese al 90% de su capacidad. Y tomando la media de los últimos años, el agua embalsada a tal fecha era de 14 hectómetros cúbicos, un 73,90% de capacidad. Viendo estos números hace que los cinco hectómetros actuales se vean como algo irrisorio en relación a campañas anteriores. Sin embargo, no todos los datos son tan malos, ni la situación resulta alarmante como en otros puntos de la geografía nacional como pueda ser Cataluña.

Pese a ser poca el agua embalsada, sí está garantizado el abastecimiento. Además, las últimas precipitaciones caídas han permitido incrementar un poco la capacidad, hasta el punto de que en una semana el nivel ha crecido en un hectómetro cúbico, lo que hace que incluso se esté planteando la posibilidad de facilitar un riego a los agricultores de la Cuenca del Tuerto. Lógicamente no es lo mismo que una campaña normal, pero sí un dato más esperanzador que lo que se pensaba hace pocas fechas. Ver el pantano de Villameca con esta imagen en esta época del año provoca no poca desazón.

Pero todo ello no es más que una consecuencia directa del tan anunciado cambio climático que está dejando una sequía de desastrosas consecuencias y que hace que todos nos tengamos que plantear cada vez más la necesidad de asumir el uso del agua como un bien escaso.

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