Barcelona (España) 1926 – 1997
La historia de José Espona Bañarés es la de Pastas Gallo. Ya de niño se “hizo rico” comprando a los compañeros de colegio cupos de gasolina que después revendía a su propio padre.
A los 20 años adquirió su primera empresa, una harinera con la que producía 10.000 kilos al día de harina para pan. El siguiente paso fue ampliar la producción con harinas especiales para pastelería y churrería. Y poco tiempo después absorbió la fábrica El Gallo, de la que había sido proveedor.
Toda esta historia de superación empresarial nació gracias a 15.000 pesetas de las de entonces. José Espona, fundador de la marca Pastas Gallo, pide un préstamo para poder adquirir una pequeña fábrica de harinas situada en Rubí, Barcelona. Contrata a 10 empleados y en su primer año de gestión la empresa alcanza números asombrosos, realizando la sorprendente venta de 20 millones de pesetas.Tras conseguir un éxito rotundo en toda Cataluña, la empresa, además de diversificar sus productos y ampliar su producción hacia otro tipo de harinas especiales, decide expandir su influencia comercial a las islas Baleares. Estamos en la década de los 50. Pocos años más tarde, José Espona, tras visitar Italia y aprender de los primeros productores de pasta del mundo, decide mejorar las harinas que produce.
Para ello decide producir sémola, una gran desconocida en nuestro país en aquella época, y a partir de ésta elaborar sus productos, puesto que la sémola les daría una mejor consistencia así como una mayor calidad. Para obtener el permiso oficial de fabricante de sémola José Espona debe realizar numerosas gestiones con el ministerio de agricultura de la época. Tras un tiempo se convierte en el primer productor de sémola del país.
Este gran esfuerzo tuvo su recompensa apenas una década más tarde cuando la marca Gallo alcanza los 100.000 puntos de venta en toda España y sus fábricas se extienden a lo largo y ancho de todo el país. Además José Espona crea una red de almacenes de distribución que le permitían llegar a los clientes en menos de 48 horas. Todo un lujo para aquella época y que le permitió convertirse en el líder de referencia del sector.
Espona logró todos estos éxitos gracias a su inquietud empresarial y su visión en un momento que el mercado ofrecía grandes posibilidades donde otros no supieron ver la oportunidad. Entre los numerosos premios y reconocimientos que obtuvo por su labor empresarial destaca la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.
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